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Calidez y elegancia: los tableros curvados en decoración

La madera es uno de esos materiales que nunca pasa de moda en decoración. Un material que se adapta a la perfección a todo tipo de estilos y de ambientes, que se moldea con facilidad y que da un toque de personalidad y distinción a cualquier estancia. En forma de piezas planas o de tableros curvados, es la que da vida a gran parte del mobiliario en el que descansamos, trabajamos o disfrutamos de nuestros ratos de ocio.

Los tableros curvados se consiguen aplicando vapor a la madera, es el método más tradicional, aunque no el único. Gracias a la temperatura y la humedad, se ablandan las fibras y el material se vuelve más flexible. Así, con solo ejercer presión se consigue moldear formas redondeadas, sinuosas y, a veces, realmente caprichosas. Son piezas delicadas y únicas que dan carácter a los muebles o estructuras en los que se ensamblan.

Esas líneas que se consiguen con los tableros curvados, además, pueden generar sensaciones que ayuden a crear espacios singulares en decoración. Las curvas generan movimiento, pero a la vez son acogedoras; pueden ayudar a crear texturas, a poner un punto de emoción a cualquier diseño o a dar un aspecto de ligereza a las piezas. Gracias a ello es posible crear diseños delicados, sensuales o llenos de fantasía.

La evolución de los tableros curvados

El origen de los tableros curvados tal y como los conocemos viene de antiguo. Los primeros los realizó a mediados del siglo XIX un diseñador alemán, Michael Thonet, y su destino era la fabricación de sillas. Con el tiempo su uso se ha generalizado y hoy en día podemos verlos en todo tipo de elementos de pequeñas y de grandes dimensiones, funcionales o meramente decorativos.

La versatilidad de los tableros curvados permite dar forma mobiliario de cualquier clase, desde mesas y sillas de estilo vintage a muebles rústicos o piezas de aires nórdicos o minimalistas. Y su papel en decoración va mucho más allá del mobiliario: lámparas, molduras, colgadores, barandillas de escaleras… La imaginación no tiene límites cuando se trata de madera tratada con esta técnica.

La variedad en las formas puede llegar a ser increíble y, aunque en mucha menor medida, también hay variedad en lo que a materiales se refiere. A la hora de fabricar tableros curvados, la madera más común es la de haya, pero además, es común utilizar las de roble o fresno. Gracias a ello, es posible lograr diferentes acabados naturales sin necesidad de teñir la madera.

Eso sí, no hay que olvidar que moldear la madera es un proceso bastante más complejo y delicado que el simple tallado. Y gracias a ello, el resultado es mucho más elegante, a veces incluso sorprendente. Los tableros curvados permiten transformar la ebanistería en un arte y aplicarla en arquitectura en elementos como fachadas o barandillas.

Diseño y medio ambiente

Entre los grandes motivos por los que los tableros curvados están a la última destaca su versatilidad a la hora de fabricar mobiliario. También la elegancia de las líneas que con esta técnica se consiguen. Pero hay más motivos, entre ellos, una conciencia medioambiental cada vez más agudizada que hace que se vuelva a los orígenes, a los materiales naturales.

Los grandes diseñadores buscan cada vez con más ahínco soluciones innovadoras, imaginativas y respetuosas con el medio ambiente. En esa búsqueda de la belleza y la sostenibilidad, los tableros curvados se han convertido en elemento imprescindible, y no solo en decoración. Gracias a ellos se pueden conseguir los efectos más increíbles en arquitectura y los muebles más sofisticados. Por eso, la madera está más de moda que nunca.

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